

Un año más muchos ciudadanos de Arucas (ciudad situada en el norte de Gran Canaria) desde primeras horas de la mañana ya estaban con las manos pintadas de colores mientras mezclaban los tintes con sal y virutas de serrín, elementos con los que se elaboraron las alfombras del Corpus Christi. Mientras los más hábiles con el dibujo iban trazando los diseños para rellenar. Algunos vecinos sacaron a la calle bizcochos de Moya, tortillas, refrescos, café, etc., para que los elaboradores de estas alfombras "mágicas" repusieran fuerzas. Un bello espectáculo que merece la pena ver antes de que la profesión, con niños vestidos de primera comunión encabezádola, pase por encima de estas verdaderas obras de arte.



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Buen reportaje.Gracias por acercarme con él a vuestra tierra.
Es una pena que después se destrocen las alfombras. Pero bueno, supongo que esa era su finalidad. Pero pena sí que da.
Aquí no se hace nada de eso. Aunque sí que salen niños vestidos de primera comunión en la procesión, al lado de cada mini paso, y tirando pétalos de flores (que todo sea dicho de paso, cada vez hay menos pétalos).
un saludo Ana María Mejías. Me gustan especialmente las fotos de las palmas de la mano y la última.